lunes, 9 de marzo de 2026

Pedro Trump o Donald Sánchez

 

Hay preguntas para todos los gustos y situaciones. Preguntas inteligentes o absurdas. Preguntas que buscan la verdad o la ocultan en un enunciado repleto de mentiras. Preguntas transparentes o capciosas (con trampa). Preguntas necesarias o retóricas. Y hay preguntas que son otra cosa.  Las que estos días preocupan a los españoles son: ¿Guerra o paz? ¿Trump o Sánchez?

              Trump y Sánchez tienen demasiadas cosas en común. La misma altura física (1,90 m). La misma altura moral e hipocresía; la demuestran predicando los valores éticos de los que ellos adolecen. Los dos son discípulos avanzados de Maquiavelo: “el fin justifica los medios”. El poder es su único objetivo: llegar al poder, aunque sea con mentiras; aumentar el poder con el premio y el castigo de la zanohoria; eternizarse en el poder: “después de mí, el diluvio”.

              Estamos ante dos autócratas de manual. Les sobra el Congreso y los jueces, a quienes sortean con decretos-ley e indultos políticos. Les molesta la prensa libre y las instituciones que están por encima de los partidos. Eso sí, cientos de asesores que sepan manipular los datos y controlar el relato. Estamos ante dos narcisistas de pata negra que necesitan exhibirse en el escenario internacional, pues en su propio país no se atreven a pisar calle. Nada más llamativo que una guerra televisada. Una guerra de misiles lejos del suelo americano, o una guerrilla cultural contra la guerra de los yankis. El colmo de los desvaríos de un narcisista: los dos magnates se han autopropuesto para el Premio Nobel de la Paz y preguntan cada mañana a su espejito mágico: “¿Estoy en el lado bueno o malo de la historia? ¿Cómo me verán las generaciones futuras?”

              Hay preguntas que es mejor no contestar. “¿A quién quieres más, a papá o a mamá?”, ¡como si el niño pudiera prescindir del amor distinto pero complementario de sus padres! “A quién apoyas con tu voto, a Trump o a Sánchez?”, siendo que son cara y cruz de la misma moneda y absolutamente prescindibles. Propongo que los próximos carteles electorales pregunten: “¿Pedro Trump o Donald Sánchez?” Y que las opciones a elegir sean: “el primero, el segundo, ninguno de los dos”.

La Tribuna de Albacete (09/03/2026)