En los últimos días, dos malas noticias
financieras con raíces políticas. “El Gobierno holandés autoriza el embargo del
Instituto Cervantes en Utrecht por impago de la deuda del Estado español”. “El
Gobierno de los Estados Unidos autoriza el embargo de bienes invertidos en
aquel país por empresas públicas españolas, así como de los bienes que allí lleguen
este verano con motivo del Mundial de fútbol”.
Detrás de estas noticias subyacen
impagos reiterados del Estado español. En el boom de las renovables (2004-08),
el presidente Zapatero se comprometió a otorgar generosas primas que garantizarían
una rentabilidad mínima a los inversores internacionales. Esto dio origen a un
enorme déficit tarifario: el coste de producir energía eléctrica con fuentes renovables
(subvenciones y primas incluidas) era muy superior al precio de la electricidad
en el mercado. Tras la crisis del 2008, los sucesivos gobiernos rebajaron
unilateral y retroactivamente las primas prometidas. Los fondos internacionales
(entre los que destacan los planes de pensiones estadounidenses) reclamaron ante
las instituciones de arbitraje, que ya han dictado 27 laudos condenatorios
contra el Gobierno español, decisiones convalidadas en instancias superiores. El
Gobierno dio largas al asunto. A fecha de hoy, las condenas por impagos suman 1.700
millones de euros, una cifra similar a la de Grecia antes de ser intervenida. Si
sumamos los intereses de demora y los costes procesales, la cifra anterior asciende
a 2.000 millones.
Tres lecciones que nuestros políticos
debieran anotar. (1) El derecho internacional privado obliga al Estado español
cuando se compromete en negocios mercantiles. (2) El impago de una deuda estatal
con particulares acabará pagándose por los “contribuyentes netos” españoles, a
saber, los autónomos y los trabajadores por cuenta ajena. El pasotismo del
actual Gobierno es un intento desesperado de ganar tiempo mientras llega un
auge fulminante que dispare la recaudación. En el peor de los casos, el Gobierno
que le suceda habrá de tragarse el marrón.
¡La imaginación y la irresponsabilidad
al poder!
La Tribuna de Albacete (4/05/2026)