Mientras el lector lee este artículo,
el Papa León XIV está hablando a la clase política española en las Cortes
Generales. No hace falta ser adivino para intuir que cada político arrimará el
ascua a su sardina. Recordaremos algunas
palabras pronunciadas hace 2000 años para constatar que el mensaje papal puede
ayudar a todas las personas del siglo XXI independientemente de su posición
social e ideología.
En el Sermón de la Montaña, Mateo presenta
la esencia de los valores evangélicos que pueden rastrearse en casi todas las
culturas de la humanidad. A saber: justicia, misericordia, verdad, libertad,
paz... En las “bienaventuranzas” (y “ayes” complementarios), Jesús añade la concreción
personal de estos valores. Son bienaventurados los que buscan la justicia siendo
ellos mismos justos y honrados. Los que buscan la misericordia y ayudan a los
más necesitados, aunque les exija un esfuerzo personal. Los pacíficos que
buscan la paz con amor y amabilidad…
Jesús es especialmente duro con los hipócritas
y quienes prefieren el relato y el postureo a la verdad. “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas,
que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis rebosando
de robo y desenfreno!”. ¡Ay de quienes mandan tocar la trompeta mientras
practican obras de caridad para ser vistos, oídos y honrados! “Tú, en cambio,
cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha”. ¡Ay
de quienes ocultan sus mentiras y contradicciones en un manto de palabras que
se lleva el viento! “Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí
viene del maligno”.
Y
por si alguien no se hubiera enterado, concluye Jesús: “Sabéis que los jefes de las naciones las tiranizan y que los
grandes las oprimen con su poderío. Entre vosotros no debe ser así. Si alguno
de vosotros quiere ser grande, que sea vuestro servidor”.
La Tribuna de Albacete (08/06/2026)