domingo, 18 de octubre de 2026

La inflación vuelve al escenario

 

La semana pasada se otorgó el Premio Nobel de Economía a R. Hall y M. Woodford “por su investigación sobre los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica”. Tras una larga investigación de las causas y remedios de la inflación, los autores concluyeron que, además de liberalizar los mercados, era preciso combinar una política monetaria suficientemente restrictiva (subidas del tipo de interés) y una política fiscal que respete el equilibrio presupuestario a medio y largo plazo.

Todas las prescripciones económicas son discutibles. Ello no nos impide aprovechar el Nobel de Economía 2026 para reflexionar sobre la necesaria estabilidad del proceso económico. Para empezar, hay que volver a dar la importancia que merece el control del nivel general de precios. Una inflación alta dificulta el cálculo económico, lo que implica destruir la inversión y el empleo. Los que más ganan son los grandes deudores, entre los que se encuentra el Estado. Por eso los gobiernos se hacen los remolones.

                La inflación se mueve en ciclos.  En la época dorada del capitalismo (1950-1970) la inflación fue relativamente baja, a pesar de que la producción y el empleo crecían más que nunca. De 1975 a 1995 vivimos  una crisis de estanflación: altas tasas de inflación y desempleo. La inflación se contrajo con la  crisis global de 2007 y la pandemia. Volvió a subir en 2025 y se aceleró en 2026. El pasado mes de agosto, la inflación española fue del 4,2%, una de las más altas de la UE. Como la “tasa objetivo” del BCE es del 2%, debemos esperar que éste eleve el tipo de interés de intervención. Caerán la inversión y la creación de empleo. Aumentará el peso del pago de intereses en el gasto público. El estado del bienestar solo podrá mantenerse dandoo rienda suelta a la inflación.

¡Mal augurio a quienes tratan de solucionar los problemas alimentando sus causas!

La Tribuna de Albacete (19/10/2026)

martes, 13 de octubre de 2026

A los 250 años de "La Riqueza de las Naciones"

 

                Estamos celebrando el 250 aniversario de la obra maestra de Adam Smith: "Investigación de la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones". ¡Cuánto desearía que nuestros políticos entendieran los principios básicos de esta obra para dejar de entorpecer el funcionamiento de las economías capitalistas de mercado!

                El primer principio es que la economía NO es un juego de suma cero en el que unos ganan a costa de otros. Cuando un empresario invierte con acierto, además de beneficiarse él mismo, ganan los trabajadores que podrán disponer de un empleo y sueldo que mejoren el bienestar de su familia; ganan las demás empresas por el aumento generalizado de la demanda; y gana el propio Estado, que contará con una base imponible mayor para sufragar los servicios públicos.

                Segundo principio: la iniciativa privada es el motor clave de la prosperidad económica y el bienestar social, cuando respeta la propiedad privada, la libertad de empresa y la coordinación del mercado. La “magia” de los mercados competitivos la atribuye Smith a una mano invisible que estimula la eficiencia y la innovación. Cada agente económico tendrá un fuerte incentivo para esforzarse al máximo cuando de este esfuerzo deriva un mayor beneficio o salario, amén de la permanencia de la empresa y del puesto de trabajo. También el beneficio tiene una dimensión social. Para maximizar sus beneficios, una empresa ha de producir los mejores bienes al mejor precio. La competencia se encargará de ajustar los precios a un coste decreciente gracias a los avances de la productividad.

                Adam Smith es considerado el padre de la economía moderna y del liberalismo. Yo añadiría otro par de galardones a su realismo y prudencia. Tras reconocer que el mercado era incapaz de conseguir ciertos objetivos económicos, reclamó la intervención complementaria de los poderes públicos para asegurar la seguridad (defensa y orden público), la justicia, las infraestructuras de transporte y la educación. Hoy añadiría algún cometido más, no sin antes advertir que buena parte de nuestros problemas económicos son fruto de un intervencionismo público generalizado y desnortado. ¡Hay medicinas peores que las enfermedades que tratan de corregir!

La Tribuna de Albacete (12/10/2026)

domingo, 4 de octubre de 2026

Leyes políticas y leyes económicas. El caso de la vivienda.

 

                Si me pidieran escribir un libro para políticos, la primera lección llevaría por título: “De cómo es absurda la pretensión de transformar todo desde arriba, pues las leyes económicas acaban imponiéndose a las leyes políticas”.

                Casi todos los bienes necesitan ser producidos. La competencia en el mercado fuerza a que el precio se ajuste al coste de producción y que retorne a él cuando un exceso de demanda eleva el precio y la tasa de beneficio. El aumento de la producción corregiría el exceso de demanda. Esta regla general se rompe en el caso de los bienes no producidos o de difícil reproducción como son la tierra y las viviendas. En estos casos, se requieren medidas complementarias con cuidado de que no interfieran con las leyes económicas.

                Entre 1995 y 2005, la demanda de viviendas se disparó gracias a la concesión de créditos hipotecarios a un interés prácticamente nulo. El resultado ya lo conocemos. Los precios de la vivienda se multiplicaron por tres y el interés se disparó al 5% provocando una  crisis financiera que pronto degeneró en una crisis económica general. ¡Todos perdimos, y mucho!

                Pasemos al alquiler. Si una ley política obliga a mantener, de por vida, el alquiler pactado en cada contrato e impide desahuciar en caso de impago, se contraerá la oferta de pisos en alquiler con el consiguiente aumento del alquiler mensual.  Y si se otorgan condiciones todavía más ventajosas a las personas vulnerables, nadie querrá alquilarles nada. Los políticos debieran resolver estos problemas sociales con subvenciones públicas puntuales.

                Todos debemos congratularnos de que los dos decretos Maricarmen no se hayan aprobado. Y todos debemos acordar cómo asegurar las condiciones que hacen posible la estabilidad del precio de la vivienda en torno a su coste de producción. La primera condición es respetar la iniciativa y la propiedad privada. La segunda, la construcción masiva de viviendas dotadas de las infraestructuras que las hacen habitables.

La Tribuna de Albacete (05/10/2026).

lunes, 28 de septiembre de 2026

El derecho a la propiedad privada es de todos

 

                El Imperio Romano llegó tan lejos porque supo consagrar y regular sabiamente el derecho de propiedad privada. Las constituciones liberales del siglo XIX recuperaron la primacía de la propiedad privada frente a la propiedad comunal de la Edad Media que llevó a la “tragedia de los comunes” (lo que es de todos no lo cuida nadie). La Constitución española de 1978 (CE) reserva el Título I para los derechos y libertades fundamentales. La sección 3ª habla de los derechos sociales y principios socioeconómicos (igualdad, empleo, estabilidad…) que “informarán” la legislación positiva y la actuación de los poderes públicos. Para los derechos fundamentales recogidos en la sección 2ª (como es el caso de la propiedad privada), la protección es mucho mayor. El artículo 53 dispone que vinculan a los poderes públicos, quienes solo podrán regularlos por ley y respetando siempre su “contenido esencial”. Es el caso de la propiedad privada del art. 33.

                El lugar de privilegio que el derecho a la propiedad privada sigue ocupando en las constituciones de un “estado social y democrático de Derecho” se debe a que salvaguarda los restantes derechos y libertades fundamentales del individuo y garantiza el buen funcionamiento de una economía de mercado. Todos nos beneficiamos de que se respete el derecho de propiedad privada.

                Sirvan estas notas como marco para la discusión más profunda del caso de la anciana Mari Carmen a quien acaban de desahuciar por impago. Si al gobierno le preocupara realmente las personas, debería hacerse cargo de ese alquiler mientras busca una solución al problema macroeconómico de la vivienda, que es su verdadera competencia.

Otro tanto cabe decir de la “okupación” de viviendas. El Gobierno es el responsable de desalojar en 24 horas a los ladrones que allanan nuestra casa. En otro orden de cosas, promoverá la construcción masiva de viviendas para controlar los precios y los alquileres. Pero antes de todo esto, y mucho más importante, es garantizar el derecho a la propiedad.

La Tribuna de Albacete (28/09/2026)

domingo, 20 de septiembre de 2026

Siete tipos de pucherazo

 

                La democracia perfecta no existió ni existirá. Habremos de conformarnos con que se respeten sus esencias, a saber, elecciones periódicas en las que no haya ningún atisbo de engaño al votante ni de manipulación de las urnas. En la España del siglo XIX el fraude más común era el pucherazo. Las papeletas de voto se depositaban en unas huchas de barro que eran llevadas en diligencias a Madrid. En el cruce convenido, unos ladrones de guante blanco cambiaban los pucheros. Resultado: el partido que convocaba las elecciones siempre las ganaba.

Para evitar ser engañados y manipulados, los ciudadanos debemos conocer y combatir siete medios que el partido en el poder utiliza en el siglo XXI para engañarnos y manipular las elecciones. Pero no nos olvidemos del pucherazo clásico, como el captado por una cámara oculta el día de las elecciones a la secretaría general del PSOE (2016).

1. Engañar a los electores mediante la propaganda difundida por los medios financiados por el Gobierno.

2. Manipular las expectativas de los votantes desde el Centro de Investigaciones Sociológicas. Importan mantener alta la confianza de los votantes potenciales del partido en el poder.

3. Comprar votos a base de subvenciones, amenazando con que las perderán si gana la oposición.

4. Comprar votos a cambio de dinero o de un puesto de trabajo.

5. Adulterar el voto por correo. Correos no deja de ser una empresa pública. Basta con que el Gobierno nombre al director general y a las pocas personas que controlan los documentos.

6.  Adulterar los logaritmos de recuento a través de la inteligencia artificial

7. Lo último y más significativo. Adulterar el censo de votantes. Los cientos de miles de emigrantes en suelo español votarán al partido que acelere su nacionalización. La ley de nietos podría suponer la nacionalización (y el voto favorable) de 2,5 millones de latinoamericanos.

                Ahora entiendo por qué el gobierno español tiene más de 800 consultores con un sueldo superior al de los ministros. La democracia se ha convertido en una máquina siniestra para conservar el poder.

La Tribuna de Albacete (21/09/2026)