domingo, 21 de junio de 2026

Tomarse en serio el problema de la emigración

 

Los problemas fundamentales que azotan a la humanidad suelen ser complejos  y deben tratarse desde todas las perspectivas implicadas. El Papa aprovechó su visita a las Islas Canarias para colocar el problema de la emigración en el candelero y despertar la conciencia de los ciudadanos de los países ricos hacia los que se dirigen los flujos migratorios.

Como es habitual en los discursos de León XIV, el punto de arranque es el reconocimiento de la dignidad de todas las personas. “La dignidad no necesita pasaporte, ni desaparece al cruzar las fronteras, aunque sea en un cayuco”, espetó el Pontífice. Viendo a un emigrante, la primera pregunta que nos debemos hacer es evidente: ¡Qué necesita esta persona de mí? ¿Cómo puedo ayudarle aquí y ahora? Mal empezamos si tu actitud es de desprecio o indiferencia.

En otro orden de cosas, los políticos deben comprender que se trata de un asunto global que requiere una estrategia coordinada. Lo primero en acordar es un código de buenas prácticas que evite una emigración masiva inasumible. Las fuerzas de orden público, nacionales e internacionales habrían e focalizarse en la persecución de las mafias que se enriquecen con el tráfico de personas.

La solución de fondo consiste en proclamar y asegurar que esas personas puedan quedarse en sus propios países y ganarse la vida entre los suyos, sin necesidad de arriesgar su vida en un mal hostil. ¿Habrá algún emigrante que no lo desee? He aquí el gran reto para los economistas, los políticos y las organizaciones internacionales. No se trata de dar soluciones desde los despachos de la ONU sino en crear condiciones para un desarrollo autóctono. ¿Difícil? Sí, pero no menos que vivir en la actual inseguridad que está soliviantando a los habitantes de los cuatro puntos cardinales y nos enfrenta a todos contra todos.

La Tribuna de Albacete (22/06/2026)

lunes, 8 de junio de 2026

Valores de hace 2000 años

 

Mientras el lector lee este artículo, el Papa León XIV está hablando a la clase política española en las Cortes Generales. No hace falta ser adivino para intuir que cada político arrimará el ascua a su sardina.  Recordaremos algunas palabras pronunciadas hace 2000 años para constatar que el mensaje papal puede ayudar a todas las personas del siglo XXI independientemente de su posición social e ideología.

En el Sermón de la Montaña, Mateo presenta la esencia de los valores evangélicos que pueden rastrearse en casi todas las culturas de la humanidad. A saber: justicia, misericordia, verdad, libertad, paz... En las “bienaventuranzas” (y “ayes” complementarios), Jesús añade la concreción personal de estos valores. Son bienaventurados los que buscan la justicia siendo ellos mismos justos y honrados. Los que buscan la misericordia y ayudan a los más necesitados, aunque les exija un esfuerzo personal. Los pacíficos que buscan la paz con amor y amabilidad…  

Jesús es especialmente duro con los hipócritas y quienes prefieren el relato y el postureo a la verdad.  “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis rebosando de robo y desenfreno!”. ¡Ay de quienes mandan tocar la trompeta mientras practican obras de caridad para ser vistos, oídos y honrados! “Tú, en cambio, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha”. ¡Ay de quienes ocultan sus mentiras y contradicciones en un manto de palabras que se lleva el viento! “Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del maligno”.

Y por si alguien no se hubiera enterado, concluye Jesús: “Sabéis que los jefes de las naciones las tiranizan y que los grandes las oprimen con su poderío. Entre vosotros no debe ser así. Si alguno de vosotros quiere ser grande, que sea vuestro servidor”.

La Tribuna de Albacete (08/06/2026)

domingo, 31 de mayo de 2026

Golpes de estado de terciopelo

 Hay muchos tipos de golpe de Estado. El 23F (1981) recuerda un golpe clásico. Tejero, entró en el Congreso de Diputados, pistola en mano, con la confianza de animar a las fuerzas armadas a derogar la Constitución de 1978 y reinstaurar la monarquía absoluta. El golpe iniciado por José Luis Rodríguez Zapatero en 2004 y proseguido por Pedro Sánchez desde 2018, es un golpe pausado, suave, de terciopelo.   Los dos presidentes trataron de desmantelar el régimen político de 1978 para que el Gobierno tuviera mayor libertad de movimientos. Sin derogar la Ley Fundamental, se aseguraron de que el Tribunal Constitucional la reinterpretaría a conveniencia del Gobierno. ¿No es esto un golpe de Estado?

El enemigo a batir ya no sería el terrorismo de ETA o el independentismo catalán, sino el PP y VOX partidarios de una Ley Fundamental muy garantista. Para gobernar, ya no haría falta ganar las elecciones sino sumar el 51% de los votos y asegurar la fidelidad de los socios dándoles el doble de lo que piden y recordándoles el mito de la caverna.  Para mayor seguridad había que atraer el voto de los 11 millones de pensionistas y los cientos de miles de emigrantes que cada año entran en España

¿Y de dónde conseguiría tanto dinero? Un buen socialista no se arredra por la falta de dinero. Zapatero y Sánchez basaron la suficiencia financiera en el aumento de la imposición a los ricos. Luego, en la emisión de deuda que la UE compraría a coste cero y, llegado el caso, condonaría. ¿Cómo iba a dejar quebrar a un país tan importante para la UE como España?

Zapatero y Sánchez cambiaron de aliados internacionales por aquello de “mejor ser cabeza de ratón que cola de león”. Abanderaron el grupo latinoamericano de Puebla, blanqueando a los narcoestados de Chávez y Maduro.  Desde 2022 Sánchez dirige la Internacional Socialista con el lema que más entusiasma a los buenos socialistas: “Paz a todos los hombres de buena voluntad”.

 La Tribuna de Albacete (01/05/2026)

domingo, 24 de mayo de 2026

Antropolítica

 

La bomba de la última semana  (una bomba de racimo) fue la imputación de Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno español en el periodo 2004-2011. Lo que más me ha llamado la atención son las reacciones de políticos y periodistas. Dominan las expresiones de extrañeza: “Nunca hubiera pensado que un político tan honrado y generoso como Zapatero hubiera caído tan bajo”. Para mí, estas expresiones demuestran una ignorancia supina de la naturaleza del hombre y de las metamorfosis que su conducta puede experimentar. En una columna que trata de “tocar fondo”, se impone una reflexión sobre “antropología, sociedad y política”.

Con la afirmación “el hombre es un lobo para el hombre”, Hobbes concluyó que las personas son malas por naturaleza; mejor no confiar en nadie. Para Rousseau, el hombre es bueno por naturaleza … hasta que la sociedad le corrompe. Marx divide la sociedad en dos clases sociales: los malvados capitalistas y el benévolo proletariado. Acabemos con los capitalistas y la propiedad privada para regresar al paraíso terrenal, concluyen. Para el cristianismo, el hombre es imagen de Dios, aunque ello no le priva de su libertad para elegir el mal. Por decirlo de una manera más fuerte: “el hombre es capaz de lo mejor y lo peor”

Aunque fuera cierta la presunta bonhomía del presidente Zapatero, nadie debiera extrañarse de que en su “jubilación” acabara tragado por la corrupción (también “presunta”, claro está). Todos estamos sujetos a tales contradicciones. El camino que une los dos escenarios resulta especialmente resbaladizo para quienes están acostumbrados a los fastos de la riqueza y el poder y, un buen día, descubren su capacidad para apropiarse de ingentes sumas de dinero ajeno de una manera mucho más descontrolada que cuando detentaban un cargo público.

Que nadie se rasgue las vestiduras por casos como el de Zapatero. Que todos exijamos a todos, justicia y responsabilidad.

La Tribuna de Albacete (25/05/2026)

martes, 19 de mayo de 2026

Next Generation versus pensiones

 La semana pasada saltó a los medios que, en el 2025, el Gobierno español destinó al pago de pensiones 10.000 millones de los fondos europeos del Plan de Recuperación y Resiliencia, más conocido como Next Generation. Alemania ha puesto el grito en el cielo. Era de esperar, pues Alemania es el principal contribuidor neto a estos fondos y España el segundo receptor, tras Italia. Leemos: “Esto es un escándalo de primer orden”. “Absolutamente inaceptable”. “Socava la credibilidad y confianza en la UE”. “La UE no es un supermercado de autoservicio”.

La historia viene de lejos.  En febrero de 2024 se presentó en Madrid la Sra. Hohlmeier para preguntar dónde se habían destinado los 40.000 millones que la UE había concedido para superar la crisis del coronavirus introduciendo un sistema tecnológicamente más avanzado. El Gobierno español no fue capaz de responder con un mínimo de precisión. Para zanjar la disputa, hubo de intervenir la presidenta de la Comisión Europea, cuya reelección dependía del apoyo de los socialistas españoles.  

El problema de fondo es la quiebra del sistema de seguridad social (SS). Pese a llamarse “contributivo”, desde el año 2010 el Estado es incapaz de sufragar las pensiones con las contribuciones anuales. Las pensiones españolas se están pagando con impuestos, deuda pública… y fondos europeos destinados a inversiones tecnológicas.  

España no se ha dado por aludida. El ministro de Economía ha presumido de que la situación financiera de la SS mejoraba día a día y que el trasiego de euros entre partidas contables no ponía en riesgo los fondos Next Generation. Tendría razón el Sr. ministro, si los países europeos estuvieran dispuestos a dejarse robar por un gobierno tan ineficiente como atrevido. Pero va a ser que no. El partido de extrema derecha alemán (AfD) ya ha solicitado a la UE el mismo trato que España.

La Tribuna de Albacete (30/05/2026)