domingo, 22 de febrero de 2026

La Teoría General de Keynes, 90 años después-

 

En febrero de 1936 se publicó uno de los libros más influyentes (y controvertidos) de la historia del pensamiento económico: “Teoría general del empleo, el interés y el dinero”. Habían pasado 7 años de la Gran Depresión. En Estados Unidos, un país que venía absorbiendo un millón de inmigrantes por año, la tasa de paro subió al 15% de la población activa en 1929 y al 25% en 1933. En su obra magna, Keynes trató de explicar que el pleno empleo no estaba asegurado en una economía de mercado y que no se corregiría automáticamente por la caída del salario cuando detrás había un problema de demanda.

Este problema no radica en el consumo, que crece paralelamente a la producción y renta. Tampoco en la inversión si el ahorro nacional (renta no consumida) se reinvirtiera automáticamente. Lamentablemente, la inversión privada seguirá cayendo cuando se depriman las expectativas de demanda, o se tema una subida impositiva que diezme los beneficios empresariales, o si el ahorro acaba en inversiones especulativas que generan plusvalías pero no empleo. En estos casos, Keynes aconseja estimular la inversión privada con políticas monetarias que reduzcan el tipo de interés y con políticas fiscales que faciliten la inversión pública. A través del efecto multiplicador, esta última estimularía la inversión privada.

Las explicaciones y propuestas de Keynes animaron a los políticos a multiplicar el gasto público. Antes de la Gran Depresión, su peso en el PIB estadounidense rondaba el 15%. Hoy está en el 39%. Varios países de la UE ya han superado  el 50%. Si Keynes levantara cabeza, posiblemente clamaría: “Me habéis malinterpretado. El Estado ha fagocitado la iniciativa privada, motor del crecimiento y bienestar en Occidente durante más de 200 años. Espero que, antes de que lleguemos al centenario, hayáis entendido el mensaje de la Teoría general del empleo, el interés y el dinero”.

La Tribuna de Albacete (23/02/2026)