domingo, 15 de febrero de 2026

España ingobernable

 

Si una cosa ha dejado clara la actual legislatura es la ingobernabilidad de España. Pedro Sánchez consiguió ser investido comprando a golpe de talonario y prebendas a cualquier partido que no se llamara PP o VOX. La realidad demostró que era poco menos que imposible poner de acuerdo a los socialistas con los marxistas todavía obsesionados por la lucha de clases, con los separatistas de izquierdas y derechas, y con los enemigos de los fines y medios acordados en la Constitución de 1978. Para salir del paso, el Gobierno de Sánchez prescindió del Parlamento y de la ley más significativa de cada año, la que aprueba los presupuestos de ingresos y gastos donde se articulan los programas gubernamentales. 

Lamentablemente, no es solo un problema de la izquierda política ni se manifiesta exclusivamente a nivel estatal.  Por el momento dos comunidades autónomas gobernadas por el PP (Extremadura y Aragón) han debido adelantar las elecciones autonómicas por la imposibilidad de atraer los votos de VOX que le permitirían aprobar los presupuestos. Los resultados de los comicios han sido desconcertantes. Aunque el PP haya ganado en ambas autonomías se ha vuelto más dependiente de VOX pues éste ha duplicado sus escaños. La posibilidad de aprobar una ley de presupuestos es todavía menor.

Es necesaria y urgente una reforma profunda de la Ley electoral para asegurar que los políticos elegidos por la mayoría de los ciudadanos puedan atender las preferencias populares y responsabilizarse de los resultados. La primera reforma consistiría en introducir un sistema proporcional que enterraría la ley de Ohms. La segunda, en adoptar el sistema de doble vuelta. Si ningún partido obtiene un número suficiente de votos en el primer sufragio, se pasará a una segunda votación entre los dos partidos más votados. El sistema dista de ser perfecto, pero favorecería la gobernabilidad y responsabilidad de los políticos con mayor apoyo popular.