lunes, 20 de julio de 2026

Rompiendo moldes: Javier Milei, Argentinq

 

Desde mediados del siglo XX, la política argentina ha estado dominada por el peronismo. En su primer mandato (1946-52), Juan Domingo Perón instauró un “capitalismo de estado” que acercaba el fascismo al socialismo. La esencia del peronismo es la dirección del proceso socioeconómico “desde arriba”, por un autócrata omnisciente y benevolente aplaudido por el pueblo. ¿Quién osaría derrocar a un gobierno que prometía unos servicios públicos similares a los del paraíso europeo? En el siglo XXI, con los esposos Kirchner, el peronismo se revitaliza en el plano político. En el económico, se mantuvo gracias al espejismo de la inflación y la bola de nieve de la deuda pública que se iba empujando hacia el futuro.

             En 2023 apareció un tal Javier Milei que se atrevió a enfrentarse a los partidos convencionales que defendían el capitalismo de estado y el estado del bienestar. Contra todo pronóstico, ganó en segunda vuelta las elecciones presidenciales con un mensaje liberal- Y, lo que es más sorprendente, lo puso en práctica desde el primer día. El déficit público se convirtió en superávit; la hiperinflación, en una inflación moderada; el riesgo país cayó.  Lo que no ha logrado (al menos hasta ahora) es impulsar el crecimiento y reducir el peso de la deuda exterior. Esto no es óbice para que sea el presidente mejor valorado tras tres años en el cargo.

            Con todos sus claroscuros, tanto Javier Milei en Argentina como Nayib Bukele en El Salvador han demostrado que es posible romper los círculos viciosos de la política y la economía. El siguiente reto es crear equipos de gobierno inmunes a la corrupción y respetuosos de las esencias del estado democrático de derecho. En el plano económico, lo mejor que puede hacer un gobierno es crear las condiciones favorables a la inversión privada, fuente de la productividad, el empleo, el progreso económico y el bienestar social.

La Tribuna de Albacete (20/07/2026)