lunes, 28 de septiembre de 2026

El derecho a la propiedad privada es de todos

 

                El Imperio Romano llegó tan lejos porque supo consagrar y regular sabiamente el derecho de propiedad privada. Las constituciones liberales del siglo XIX recuperaron la primacía de la propiedad privada frente a la propiedad comunal de la Edad Media que llevó a la “tragedia de los comunes” (lo que es de todos no lo cuida nadie). La Constitución española de 1978 (CE) reserva el Título I para los derechos y libertades fundamentales. La sección 3ª habla de los derechos sociales y principios socioeconómicos (igualdad, empleo, estabilidad…) que “informarán” la legislación positiva y la actuación de los poderes públicos. Para los derechos fundamentales recogidos en la sección 2ª (como es el caso de la propiedad privada), la protección es mucho mayor. El artículo 53 dispone que vinculan a los poderes públicos, quienes solo podrán regularlos por ley y respetando siempre su “contenido esencial”. Es el caso de la propiedad privada del art. 33.

                El lugar de privilegio que el derecho a la propiedad privada sigue ocupando en las constituciones de un “estado social y democrático de Derecho” se debe a que salvaguarda los restantes derechos y libertades fundamentales del individuo y garantiza el buen funcionamiento de una economía de mercado. Todos nos beneficiamos de que se respete el derecho de propiedad privada.

                Sirvan estas notas como marco para la discusión más profunda del caso de la anciana Mari Carmen a quien acaban de desahuciar por impago. Si al gobierno le preocupara realmente las personas, debería hacerse cargo de ese alquiler mientras busca una solución al problema macroeconómico de la vivienda, que es su verdadera competencia.

Otro tanto cabe decir de la “okupación” de viviendas. El Gobierno es el responsable de desalojar en 24 horas a los ladrones que allanan nuestra casa. En otro orden de cosas, promoverá la construcción masiva de viviendas para controlar los precios y los alquileres. Pero antes de todo esto, y mucho más importante, es garantizar el derecho a la propiedad.

La Tribuna de Albacete (28/09/2026)