domingo, 20 de septiembre de 2026

Siete tipos de pucherazo

 

                La democracia perfecta no existió ni existirá. Habremos de conformarnos con que se respeten sus esencias, a saber, elecciones periódicas en las que no haya ningún atisbo de engaño al votante ni de manipulación de las urnas. En la España del siglo XIX el fraude más común era el pucherazo. Las papeletas de voto se depositaban en unas huchas de barro que eran llevadas en diligencias a Madrid. En el cruce convenido, unos ladrones de guante blanco cambiaban los pucheros. Resultado: el partido que convocaba las elecciones siempre las ganaba.

Para evitar ser engañados y manipulados, los ciudadanos debemos conocer y combatir siete medios que el partido en el poder utiliza en el siglo XXI para engañarnos y manipular las elecciones. Pero no nos olvidemos del pucherazo clásico, como el captado por una cámara oculta el día de las elecciones a la secretaría general del PSOE (2016).

1. Engañar a los electores mediante la propaganda difundida por los medios financiados por el Gobierno.

2. Manipular las expectativas de los votantes desde el Centro de Investigaciones Sociológicas. Importan mantener alta la confianza de los votantes potenciales del partido en el poder.

3. Comprar votos a base de subvenciones, amenazando con que las perderán si gana la oposición.

4. Comprar votos a cambio de dinero o de un puesto de trabajo.

5. Adulterar el voto por correo. Correos no deja de ser una empresa pública. Basta con que el Gobierno nombre al director general y a las pocas personas que controlan los documentos.

6.  Adulterar los logaritmos de recuento a través de la inteligencia artificial

7. Lo último y más significativo. Adulterar el censo de votantes. Los cientos de miles de emigrantes en suelo español votarán al partido que acelere su nacionalización. La ley de nietos podría suponer la nacionalización (y el voto favorable) de 2,5 millones de latinoamericanos.

                Ahora entiendo por qué el gobierno español tiene más de 800 consultores con un sueldo superior al de los ministros. La democracia se ha convertido en una máquina siniestra para conservar el poder.

La Tribuna de Albacete (21/09/2026)