lunes, 13 de abril de 2026

A río revuelto, ganancia de políticos

 

Nunca había visto tan eufóricos a los presidentes de los EE.UU. y España. Trump se jacta de dominar el mundo con sus guerras de diseño y amenaza con destruir civilizaciones milenarias. Sánchez  se presenta como el adalid del derecho internacional y pinta pancartas con el lema “no a la guerra”.  Los dos aprovechan la ocasión para salir a los platós extranjeros y exhibir lo que sea. Comprensible, pues en sus respectivos países, no pueden pisar la calle. Lo típico de autócratas prepotentes que ningunean las instituciones y el derecho nacional. En el extranjero, donde apenas se les conoce, todo es más fácil. No me extrañaría que, dentro de unos meses, ambos se volvieran a postular al premio Nobel de la Paz.

              Los dos han aprendido a hacer de la necesidad (la guerra) virtud (la compra de votos). Nuestro presidente presentó en el Congreso unas medidas extraordinarias contra la crisis de estanflación que se avecina. Anunció todo tipo de subvenciones para los damnificados: transportistas, trabajadores agrícolas y nuevos parados. La falta de presupuestos no le preocupa. Al contrario, su gobierno tendrá las manos libres para gestionar con mayor discrecionalidad los fondos europeos y los provenientes de los ingresos extraordinarios catapultados por la inflación.

El ADN de la izquierda comunista le impulsa a organizar la sociedad “de arriba – abajo”. La derecha liberal prefiere que la sociedad se organice ella misma “de abajo – arriba”. Pero los autócratas como Trump y Sánchez pasan de ideologías. Su instinto político les insinúa cómo aprovechar las circunstancias para fidelizar los votos de sus admiradores. Las guerras, pandemias y grandes crisis económicas son una oportunidad de oro para conseguirlo. Me temo que a todos los políticos les va bien una guerra detrás de otra, por aquello de “a río revuelto, ganancia de pescadores”.

La Tribuna de Albacete (13/04/2025)