domingo, 9 de febrero de 2025

Palestina - La Imaginación al poder

 

Donald Trump ni duerme ni deja dormir. Cada día se despierta con nuevas ocurrencias que no dejan tranquilo a nadie. La última, convertir la Franja de Gaza en un Ressort Turístico. Me uno a la opinión mayoritaria que denuncia la ilegitimidad, injusticia, imposibilidad e inutilidad de esta ocurrencia. Los palestinos preferirán morir matando, antes que ser expulsados de su patria.

Pero no hay mal que por bien no venga. La idea de Trump ha despertado un sueño de mis años mozos. Entonces lo enterré por utópico. Hoy sigo pensando lo mismo, pero entiendo que los problemas irresolubles deben abordarse con un poco de imaginación. Mi propuesta es que Egipto (el más firme defensor del pueblo palestino) venda a la ONU una parte de la franja norte de la Península del Sinaí. La ONU se encargaría de acomodar a los palestinos que voluntariamente decidieran emigrar desde Israel. Cada emigrante ostentaría un derecho de propiedad sobre la tierra y un trabajo en las empresas árabes que decidieran establecerse en la nueva franja. Para facilitar la operación, estas empresas estarían exentas de aranceles e impuestos y gozarían de unas infraestructuras de primera calidad. Las condiciones naturales del territorio serían un buen reclamo para las empresas turísticas. El objetivo fundamental, sin embargo, sería crear un Estado independiente y un sistema económico diversificado y viable.

¿Y quién pagaría el pato? La ONU con las contribuciones de todos los países miembros. El principal pagador sería el Estado de Israel. Si los políticos judíos son tan inteligentes como parece, comprenderán las ventajas de destinar a ese fin parte del dinero que actualmente están quemando en una industria militar solo sirve para alimentar odios atávicos y guerras inútiles.

La Tribuna de Albacete (10/02/2025)

domingo, 2 de febrero de 2025

Úrsula y Félix a garrotazos por la amnistía

 

El tema más escabroso que tiene el Gobierno español desde el primer día de su formación es si amnistía a quienes fueron condenados por perpetrar un golpe de Estado en 2017. El debate del pasado 23 de enero en el Parlamento Europeo entre la Presidenta de la Comisión (Úrsula von der Leyen, UL) y el Ministro (Felix Bolaños, FB.) supone un jaque mate al Gobierno español. Permítanme que lo reproduzca con las obligadas simplificaciones.

FB. Me extraña que se preocupa tanto por una ley de Amnistía del Estado español ¿Acaso no somos un Estado soberano?

UL: Sí lo son, pero forman parte de la UE. Cuando un Estado miembro atenta contra sus valores está atacando a la Unión. La Comisión Europea puede y debe velar para que todos los estados respeten los principios que, en su día, aprobaron.

FB. Yo defiendo esos valores y principios tanto o más que usted. Pero debe saber que cada país tiene su historia y sus problemas. Así como el derecho a resolverlos a su manera. La amnistía pretende ser un paso hacia la reconciliación nacional.

UL. La reconciliación no se consigue premiando a quienes han pisoteado la legalidad vigente. Tampoco se teje con el olvido sino con la justicia y la reparación.

FB. Esa visión de la justicia recuerda tiempos pretéritos cuando vengarse del enemigo era lo habitual. Nosotros preferimos resolver los problemas con el diálogo.

UL: La justicia no tiene nada que ver con venganzas sino con aplicar las leyes previamente aprobadas. El diálogo siempre es deseable. Pero el respeto al estado de derecho, la justicia y la igualdad no son negociables. Ese respeto no es un obstáculo para la paz social, antes bien su columna vertebral.  

FB. Las leyes evolucionan a la par que la sociedad. Debemos respetar los resultados de la democracia.

UL. También la democracia tiene sus límites. Los procesos democráticos, pueden pervertirse para conseguir un puñado de votos en el Parlamento.

domingo, 26 de enero de 2025

Venezuela: De cómo arruinar a la economía más rica

 

Seguimos hablando de Venezuela. La semana pasada advertimos cómo, desde su llegada al poder en 1999, la Dictadura Bolivariana destruyó una democracia que había avanzado por la senda de la constitución liberal de 1961. Hoy explicaremos cómo esa misma dictadura destruyó la economía de uno de los Estados más ricos del mundo en recursos naturales.

El primer paso del gobierno chavista fue la nacionalización de importantes sectores de la economía, la politización de las empresas públicas resultantes, y la utilización de sus ingresos como medios de financiación gubernamental. Resultado inevitable: el aparato productivo de la economía se hundió. El mejor ejemplo lo suministra la petrolera PDVSA, otrora la joya de la corona. ¡La empresa de “oro negro” entró en pérdidas! ¡El país con mayores recursos petroleros hubo de importar gasolina!

Cuando los recursos financieros provenientes de PDVSA no bastaron para financiar los dispendios del Gobierno, éste obligó al Banco Central de Venezuela a imprimir más y más bolívares. El resultado no podía ser otro que la inflación y la hiperinflación. En diez años la inflación pasó de dos, a tres y cuatro dígitos (más del 1000%). ¿Qué empresario se atreverá a producir e invertir con semejantes incertidumbre?

Los agentes del régimen argüirán que tales desajustes macroeconómicos estaban justificados por los avances sociales. La evidencia demuestra lo contrario. El venezolano medio ha de sobrevivir con 0,15 dólares al día.  De 1999 a 2019, la pobreza extrema subió del 19% al 61%. Hoy día, la revolución bolivariana no puede garantizar ni siquiera la educación infantil. La emigración parece ser la única solución digna. Siete millones de venezolanos lo han hecho.

Aviso a navegantes. Estos son los efectos de la organización de una economía y sociedad desde arriba, por gobiernos que solo pueden sobrevivir haciéndose cada día más autoritarios.

La Tribuna de Albacete (27/01/2025)

domingo, 19 de enero de 2025

Venezuela. De cómo destruir una democracia.

 

La historia reciente de Venezuela ilustra de lo que NO debe hacerse en una democracia y economía en vías de desarrollo. Hoy analizaremos la parte política.

En un continente poblado de gobiernos autocráticos, Venezuela parecía ser un ejemplo de democracia desde 1958. El partido Acción Democrática, redactó una constitución liberal en 1961 que guio democráticamente al país durante 30 años. En 1992, el comandante Hugo Chávez dio un golpe de Estado. Su fracaso le ayudó a comprender que la Revolución Bolivariana podía implementarse con una nueva constitución (la de 1999) que sigue hablando de libertades, democracia y separación de poderes, aunque habían cambiado de significado.

Al caer el precio del petróleo, Maduro se quedó sin recursos para sus políticas sociales y trató de controlar al pueblo y la oposición por métodos cada vez más autoritarios. En 1914 encarceló al líder de la oposición, Leopoldo López. Su sucesor, Juan Guaidó, optó por el exilio. Las elecciones presidenciales de 28 de julio del 2024 las ganó el tándem Edmundo González - Corina Machado según demostraron las actas fotografiadas en los distritos electorales. Hace apenas 10 días, Maduro se autoproclamó Presidente sin mostrar acta alguna.

Otra manera más discreta de aniquilar un Estado democrático de derecho consiste en la colonización de las instituciones políticas. Todos nos sorprendimos de que la Jura de Maduro no se hiciera en la Asamblea Nacional sino en el Tribunal Supremo de Justicia. La razón es que, al perder la mayoría parlamentaria en 2014, Maduro se atrevió a prescindir de la Asamblea, a sabiendas de que todo lo que aprobara su gobierno sería “constitucionalizado” por un Tribunal, cuyo presidente y una amplia mayoría de magistrados, eran nombrados directa o indirectamente por él mismo.

Aviso a navegantes. Todas las concomitancias que el lector advierta con la situación española NO son pura coincidencia.

La Tribuna de Albacete (20/01/2025)

lunes, 13 de enero de 2025

¿Es lícito matar al tirano?

 

¿Es lícito matar al tirano? La pregunta la planteó abiertamente la Escolástica. Su fundador, Santo Tomás de Aquino (1224-1274), se vio obligado a hacer juegos de malabares para no violar el quinto mandamiento (“no matarás”). El Padre Juan de Mariana concluyó en 1599 que el tiranicidio estaba justificado cuando los abusos del tirano eran evidentes y este era reticente a enmendarse.

Mi primera respuesta a la pregunta de marras es negativa. Nadie puede matar deliberadamente a otra persona pues todos gozamos de unos derechos fundamentales que empiezan por el derecho a la vida y, por ende, la obligación de respetar la vida ajena (ONU, 1948). Mi segunda respuesta, es que todos debemos cooperar, de una u otra manera, para atrapar y encarcelar a los tiranos convictos que han pisoteado la vida y libertad de otras personas, amén de los principios fundamentales de un Estado democrático de derecho. El régimen chavista de la actual Venezuela es un ejemplo lacerante.

Mi esperanza es que, a semejanza de lo que ha ocurrido en Siria, se produzca una deserción masiva de los militares del régimen bolivariano. Las tiranías, sin represión diaria no son nada. Si este milagro no ocurriera en unas semanas, el Consejo de Seguridad de la ONU podría autorizar una intervención militar coordinada. Lamentablemente, cuatro de los 15 miembros de ese Consejo tiene derecho de veto. No hemos de esperar que Rusia y China se presten para crear problemas a su aliado Maduro. Todavía nos quedaría un as en la manga: la intervención militar conjunta de los EE.UU., la UE y la OTAN. El apoyo de otros estados, reforzaría la legitimidad de la intervención militar y demostraría que todas las democracias viajamos en el mismo barco.

Confiamos que esta declaración de guerra en legítima defensa consiga amedrentar a quienes se agarran al poder como un clavo ardiendo. Que apresure la deserción en masa de las fuerzas armadas y que obligue a la rendición del tirano y su guardia pretoriana.  

¡Viva la vida de todos los seres humanos! ¡Cárcel para los tiranos que atentan contra la vida y libertad de sus semejantes! Ambos deseos caminan juntos.

La Tribuna de Albacete (13/01/2025)