domingo, 13 de octubre de 2024

Día de la Hispanidad

 

Cualquier extranjero que aterrice en España un 12 de octubre quedará desconcertado. ¡La fiesta de la Hispanidad se aprovecha para criticar el genocidio y explotación despiadada que empezó ese mismo día en el Nuevo Mundo! Quienes crean los bulos inventados por la Leyenda Negra y amplificados por la ideología woke, harán bien en consultar a cualquier historiador serio de España, Latinoamérica o resto del mundo. Elemental: la historia ha de ser analizada por los historiadores y desde la perspectiva de cada época.

Sí tiene sentido comparar la obra colonizadora de varios países en una misma época. En la edad moderna, la colonización española de América frente a la inglesa y francesa. En el siglo XIX la colonización de África por parte de las potencias europeas. Todos los colonizadores transmitieron su lengua y cultura, pero ¿quién creó colegios y Universidades abiertas a toda la población? Todos explotaron los recursos minerales, pero ¿quién completó esta actividad con centros de formación agraria para ayudar a los indígenas a autoabastecerse? Todos explotaron la mano de obra barata, pero ¿quién prohibió la esclavitud de los indios y quién promocionó el mestizaje para integrar la población?

Solo en el aspecto económico, España resulta malparada. Su pretensión de controlar la economía desde arriba estaba abocada al fracaso, como ha ocurrido siempre que en una organización se interpone el Estado. Mientras Francia e Inglaterra promovían la libertad de empresa y comercio, España trato de regularlo todo, siguiendo la teoría mercantilista dominante en la época. El comercio con las Indias pasó a ser un monopolio estatal, centralizado en un solo puerto (Cádiz). El virus intervencionista heredado de los españoles siguió tras la independencia de las colonias y se reforzó en el siglo XX. Estoy pensando en el populismo peronista y el comunismo que tiene atenazadas a las sociedades hispanoamericanas. ¡Estos son los responsables actuales del subdesarrollo latinoamericano!

La Tribuna de Albacete (14/10/2024)

domingo, 6 de octubre de 2024

¡MAGIA! La semana de cuatro días.

 

A mis alumnos de primero de Economía suelo sorprenderles con esta pregunta. ¿Cuándo les parece que en Europa se trabajaban más horas al día? ¿A inicios del siglo XX o ahora? Respuesta: “Aproximadamente las mismas. La población activa se ha doblado y la jornada laboral se ha reducido a la mitad”.

Imagino que la noticia será del agrado de Yolanda Díaz que desea pasar a la historia como la ministra-maga que redujo la semana laboral de cinco a cuatro días sin tocar el salario. Lo que la Ministra debe saber son las condiciones necesarias para que tales medidas no hundan a la economía.

La primera es que las apliquen las empresas en su competencia por atraer a los mejores trabajadores. No que las imponga el estado sin escuchar los apuros de los empresarios que compiten con empresas extranjeras. La segunda condición es que la economía haya experimentado un fuerte incremento de la productividad. Solo entonces las empresas pueden aumentar el salario real sin menoscabar sus beneficios, de donde salen la inversión y el empleo. La tercera, que la economía mundial esté atravesando una larga ola de prosperidad. Eso ocurrió entre 1995 y 2005, de 1950 a 1973 y en los “felices años veinte” que inspiraron a Keynes.

De faltar estas estas condiciones, hemos de esperar que quiebren algunas empresas y el resto reduzca su actividad. Los trabajadores estarán menos estresados. Los parados (en alza) más angustiados. ¡Ojo! Que nadie se sorprenda si prolifera el trabajo a destajo. Los empresarios permitirán a sus empleados que se acerquen a la oficina cuando deseen, pero solo les pagarán por los resultados que presenten.

Para su conocimiento, Sra. Ministra. Lo más parecido a la magia económica es el aumento de la productividad laboral, algo de lo que pocos hablan.

lunes, 30 de septiembre de 2024

Ética artificial (?)

 

Usted, como hijo de una época dominada por la inteligencia artificial (IA), viaja en un vehículo sin conductor junto a dos amigos.  Obedeciendo al GPS, el coche “acorta” por una zona que hoy está especialmente concurrida. Inesperadamente, un niño se suelta de sus padres. Morirá atropellado, si el coche no frena bruscamente. Pero si lo hace, la muerte amenazará a los ocupantes y a un ciclista de élite que circula por detrás. Si gira a la derecha atropellará a los padres del niño. Por la izquierda pasean dos ancianos. En menos de un segundo, la IA tomará una decisión que dejará su huella en la humanidad.

Este tipo de ejemplos suena en los debates éticos sobre la inteligencia artificial. Los tertulianos suelen optar por a una ética utilitarista. La IA escogerá la opción que minimice la pérdida de utilidad social. Basa sus decisiones en las tablas del valor monetario de las vidas humanas. Las aprobó el Parlamento atendiendo a variables tan objetivas como la edad, los años de formación académica, o el palmarés de títulos de las personas implicadas.  

¡No puedo callar mi decepción!  No podemos identificar la ética con la utilidad ni con el voto mayoritario de un parlamento. Al contrario, son los principios éticos los que limitan a políticos, bien dos columnas asegurar la libertad y responsabilidad de todos y cada una de los implicados. En el ejemplo de marras, el responsable último sería el responsable del vehículo. Asumirá las consecuencias de aceptar la ruta más corta elegida por el GPS y de no recuperar el volante al llegar a la zona más transitada.

No existe la ética artificial, ni puede inventarse. La ética se atribuye a personas que utilizan dispositivos con inteligencia artificial. Esas personas actúan con criterios éticos si deciden libremente y se hacen responsables de las consecuencias de sus decisiones.

domingo, 15 de septiembre de 2024

La UE regula la Inteligencia Artificial

 

Una de las primeras aplicaciones de la inteligencia artificial (IA) fue el GPS. Todos nos beneficiamos de él con el coste de perder el sentido de la orientación. Otra que está a la vuelta de la esquina es el coche sin conductor. ¿Quién se responsabilizará de los posibles accidentes? La novedad de los últimos años es la “IA generativa”. En la popular (y gratuita) aplicación chat-gpt el alumno escribirá: “Redacta un Trabajo Fin de Grado de 50 folios y 10 referencias bibliográficas sobre la evolución de las PYMES en Castilla-La Mancha”. Las técnicas que tenemos los profesores para detectar el plagio ya no sirven pues la IA no copia de materiales previamente introducidos en internet. Es capaz de desarrollar un discurso original a partir de ellos. ¿Qué nota pondremos al alumno que ha demostrado su capacidad de sacar partido a las nuevas tecnologías?

El pasado mes de mayo, la UE aprobó una ley para controlar las aplicaciones de la IA. Las que atentan directamente contra los derechos humanos quedan prohibidas. Ejemplo: identificar a los asistentes a una manifestación masiva a partir de una foto aérea. Las aplicaciones de alto riesgo (como el coche sin conductor) serán reglamentadas rigurosamente. El resto requerirán que el vendedor informe de sus peligros. Estoy pensando en un juguete susceptible de ser conectado con la IA.

Encomiable la preocupación de la UE para prevenir los efectos nocivos de la IA. ¿Será efectiva? Lo dudo. Poner puertas al campo no deja de ser un brindis al sol.  El único remedio efectivo pasa por mejorar la educación moral de las personas. Que los niños, jóvenes y adultos aprendan a distinguir el bien del mal y tengan fuerza de voluntad para rechazar lo que es nocivo para ellos y la sociedad. Algunas de esas conductas quedarán prohibidas por ley. ¡Vale! Pero, aunque no lo estuvieran, siempre quedará esa ley-moral-natural exigible a todos los humanos.   

La Tribuna de Albacete (16/09/2024)

domingo, 8 de septiembre de 2024

Aquella feria

 

Los albaceteños empiezan a hablar de la Feria tan pronto como regresan de sus vacaciones veraniegas. En una conversación reciente con mis compañeros de la UCLM, uno definía la feria como la gran traca final después de un verano más caluroso, largo y agitado que en el resto de Europa. A otro compañero le llamaba la atención la duración de la feria: “¡No sé cómo pueden aguantar tantas noches durmiendo poco y a deshora!”.

El tercer tertuliano, oriundo de La Roda, aclaró estos enigmas refiriéndose a la tradición que le había llegadlo de la abuela de su abuela. A primeros de septiembre, decía aquella buena señora,  los campesinos remataban las faenas del campo para llegar a la feria de Albacete. Viajaban en carros tirados por caballos que “aparcaban” a las afueras de la ciudad y servían de casa. Al tiempo que acordaban la venta de sus excedentes agrícolas, aquellos feriantes compraban los medios para la producción y el consumo del próximo año agrícola. A saber, bueyes, aperos y utensilios de cocina. Tratándose de Albacete, no podía faltar, el último modelo de navaja.

La diversión venía al atardecer. Bailes, manchegas, saltimbanquis... Lo más satisfactorio era el encuentro con viejos amigos para contarse las batallas del pasado y las ilusiones del presente. Los jóvenes aprovechaban para lanzar el tejo, asegurando así la continuidad a las familias. Nadie regresaba a sus pueblos sin visitar a la Virgen de los Llanos para implorar su protección.

Aquellas ferias han cambiado al compás de las revoluciones tecnológicas y de las formas de vida. No tiene sentido elegir la mejor de las ferias. Sí podemos buscar los elementos comunes. Yo destacaría la importancia de la interacción humana en un clima cordialidad propiciado por esa visión trascendente encarnada en la Virgen de los Llanos. “Amar y ser amado” es la necesidad fundamental de las personas en cualquier época de la historia.

La Tribuna de Albacete, 99/99/2024