domingo, 12 de marzo de 2023

Indra y el castigo del mercado

 

La izquierda política se equivoca al ver a la empresa capitalista como enemigo a combatir, un enemigo que aguanta los disparos sin moverse. La ingenuidad del actual gobierno español ha quedado evidenciada por el desplazamiento de la sede social de Ferrovial, harta de impuestos confiscatorios e inseguridad jurídica. Indra suministra otro ejemplo aunque aquí quien se mueve no son los individuos sino los mercados.

Estamos ante la joya de la corona de las empresas participadas por el Estado español (SEPI). Un ejemplo de lo que puede lograr el capital público junto al privado para competir en los mercados mundiales de alta tecnología. Indra es una empresa multinacional española que ofrece servicios de consultoría en temas como la defensa, energía, telecomunicaciones, servicios financieros y todo lo que le encomiende el gobierno, como sería el recuento de votos en las próximas elecciones.

El Gobierno de turno hace valer el 20% de su participación, para nombrar a los consejeros. Los motivos de los cambios suelen ser ocultos.  En 2020 el PSOE cesó al Presidente, Abril Martorell, a quién se atribuía el éxito de la internacionalización. En 2021 forzó la dimisión los consejeros nombrados por el PP. En marzo de 2023 se ha anunciado el cese del Consejero Delegado, Ignacio Mateix. Ese mismo día la acción de Indra se desplomó un 7,18%.

Desde la izquierda más radical y sectaria se ha criticado a las empresas y empresarios por no estar sujetos a ningún tipo de control. Nada más lejos de la realidad. Los mercados de capitales controlan día a día a los propietarios de tales empresas. Si Indra pasa a ser un brazo más del poder político, nadie querrá invertir en ella. Su colapso está anunciado.


domingo, 5 de marzo de 2023

¡Pies quietos!

 

Hace varios años escribí en esta Tribuna una serie de artículos donde escrudiñaba los puntos débiles de las diferentes ideologías políticas. El primer punto débil del socialismo y demás movimientos intervencionistas, es su aspiración a organizarlo todo desde arriba, tanto en el plano político como en el económico o social. ¡Ingenuos! La misma ingenuidad denota la creencia en que las personas van a seguir haciendo lo mismo cuando ellos cambien las reglas del juego. Son como aquellos niños que tras coger la pelota gritan “pies quietos”, para que sus compañeros no se muevan cuando ellos lanzan la bola.

Una mañana se levanta el intervencionista de turno y dice: “En esta ciudad nadie podrá alquilar su vivienda por encima de 1000 euros”. El tiro suele salir por la culata: la oferta de alquileres se desploma y quienes realmente necesitan una vivienda habrán de alquilarla en el mercado negro a un precio muy superior. Un segundo ejemplo nos lo ha brindado el anuncio de Ferrovial de la pasada semana: “Habida cuenta de la creciente presión fiscal e inseguridad jurídica del país, vamos a a mudar la sede social de la empresa a Holanda,”. A decir verdad, la brecha fiscal entre ambos países es mínima. Lo que molesta a los empresarios es oír al Gobierno repetir que el desbocado déficit del Estado y Seguridad Social será pagado por las grandes empresas y fortunas del país.

Quienes recuerdan lo que ocurrió en Cataluña durante 2017, no descartarán la salida de más empresas españolas y la paralización de la inversión extranjera en España. Tampoco me extrañaría que algunos reputados empresarios, hartos de ser puestos en la picota por el Gobierno, decidan el cierre  definitivo de las fábricas y pasen a vivir el resto de sus días del ahorro acumulado (que ya tributó en su momento). En el fondo se oirá este estribillo: "Poneos vosotros a crear riqueza y empleo".

La Tribuna de Albacete (6/3/2023)

domingo, 26 de febrero de 2023

El virus de la inflación

 

En la distopía en la que nos hemos instalado, el coronavirus podría ser sustituido por el virus de la inflación. No afecta nuestra capacidad pulmonar pero sí a la capacidad adquisitiva de las rentas ganadas. Todos acaban perdiendo excepto el Gobierno quien, sin moverse del trono, ve como aumenta la recaudación y disminuye la carga de la deuda pública.  

 En 2022, el detonante de la inflación fue la guerra de Ucrania que cortó el suministro de energía. El problema energético está en vías de solución, pero el virus inflacionista ha saltado a los alimentos cuyos precios han subido un 15%. Todo esto forma parte de la “inflación de costes”.

 La inflación también puede presionar desde el lado de la demanda impulsada por la creación de dinero. Si el crédito a la economía crece sistemáticamente por encima de las cantidades producidas y si el Gobierno se financia con deuda pública comprada por el BCE, las presiones de demanda pueden generar una hiperinflación de tres o cuatro dígitos. La República de Weimar (1920) y la Venezuela de Maduro ilustran bien las consecuencias de una hiperinflación.

 Entiendo que, en la situación actual, el riesgo mayor consiste en la propagación del virus por las expectativas inflacionistas. Los sindicatos exigen un incremento del salario nominal para cubrir la inflación registrada y un poco más, por si acaso. Al día siguiente los empresarios trasladan a los precios la subida salarial y un poco más, por si acaso. El desenlace de una espiral precios-salarios queda reflejado en la crisis del petróleo de 1973. En junio del 1977 el IPC había llegado al 27%. El problema se solucionó con la política de rentas instrumentada en los Pactos de la Moncloa. Allí estaban dos catedráticos de economía que aceptaron mojarse en política: D. Enrique Fuentes Quintana y D. Ramón Tamames. Espero que el Dr. Tamames pronto nos contará el secreto del éxito de aquella operación.

La Tribuna de Albacete (27/02/2023)

lunes, 20 de febrero de 2023

Derechos y responsabilidades

 

Todo derecho entraña una responsabilidad. Los poderes públicos no debieran olvidar este principio básico; de olvidarlo ellos mismos deberían responder.  No me refiero a la tan manida ley del “solo sí es sí”, que también. Lo que ahora me preocupa es la ley Trans aprobada por el parlamento español hace cuatro días.

Imaginemos un niño de 12 años a quien le obligan a asistir a una clase de detección precoz de género, esas clases “obligatorias” organizadas al alimón por los ministerios de igualdad y educación. Tanto le impacta la clase que pasa el resto del curso indagando si es hombre o mujer y cambiándose de sexo cada seis meses. Suspende todas las asignaturas y pierde la capacidad de concentración y de estudio. Aprovechando que hoy se llama María, entra en los vestuarios de chicas y … ¿Quiénes serán los responsables del daño inflingido en el niño y sus compañeras? ¿A quién acudirán sus padres para pedir explicaciones y responsabilidades?

El niño ya tiene 16 años y pide una intervención jurídica para cambiarse de sexo. Los podres, por supuesto, no pueden oponerse. El adolescente cae en una depresión profunda. Como su problema no está en los genitales sino en el cerebro, su vida tiene cada vez menos sentido y acaba suicidándose. ¿ A quién pedirán responsabilidad los padres y los jueces?

No se trata de casos imaginarios. Los países nórdicos que fueron los primeros en desbrozar este camino al abismo, ya están de vuelta. Han visto demasiadasa anomalías para considerarlas una casualidad. Vuelvo a mi pregunta.  ¿Quién asumirá la responsabilidad por las víctimas inocentes de la ley Trans. ¿Los profesores que enseñan contra la ciencia y el sentido común? ¿Los médicos que intervienen a sabiendas que el remedio puede ser peor que la enfermedad? ¿O los promotores de la ley Trans que disfrutan experimentando con los hijos del vecino?

La Tribuna de Albacete (20/02/2023)

lunes, 13 de febrero de 2023

Carta a mi nieta

 El 17/10/2009 asistí a una manifestación provida en la madrileña calle de Alcalá. Los manifestantes trataban de frenar la Ley Aído que elevaba el aborto a la categoría de derecho fundamental de la mujer. Mientras avanzaba penosamente entre el gentío, pergeñé una carta para mi futura nieta. La publiqué en la Tribuna de Albacete el 21 de octubre. Transcribo alguno de sus párrafos. No veo nada que cambiar.

Mi querida nieta Guayente: Sea cual sea el día en que esta carta llegue a tu poder no la has de leer hasta el 10 de diciembre de 2048. ¿Me lo prometes? Será una fecha memorable para la humanidad que tú habrás de convertir en día de acción de gracias. Coincidiendo con el centenario de la DUDH, los niños de todas las escuelas del mundo leeréis este manifiesto: “(1) Queda reestablecido el artículo 3 de la Declaración de 1948. Todos los seres humanos vuelven a gozar del derecho a la vida; un derecho sin excepciones, graduaciones o “interrupciones” porque la vida no las admite. (2) Las mujeres que experimenten un embarazo no deseado tendrán derecho a la protección necesaria antes y después del parto, incluida la posibilidad de dar al niño en adopción”.

El camino no ha sido fácil. Una vez borradas las líneas rojas de la moralidad, la ley del aborto se convirtió en un cajón de sastre donde todo cabía. A la sangre de los fetos, siguió la de bebés y otras formas de violencia doméstica que crecieron exponencialmente. La abolición del derecho a la vida se llevó por delante otros derechos fundamentales como la libertad de conciencia y expresión.

¡Pero no hay mal que por bien no venga! Aquel olor nauseabundo despertó a un número creciente de personas que se atrevieron a pensar por sí mismas. Ese día empezó la “era humana” de la historia de la humanidad. ¡Que la disfrutéis por muchos siglos, Guayente!

La Tribuna de Albacete (13/02/2023)