lunes, 12 de diciembre de 2022

Pedro y el lobo

 No hace falta presentar este cuento para niños con una clara moraleja para mayores: Quien engaña a sus vecinos gritando “que viene el lobo”, acaba devorado por un lobo de verdad.  Sí conviene aclarar a qué Pedro me estoy refiriendo. ¿A Pedro Castillo, presidente de Perú y hoy presidiario? ¿O a Pedro Sánchez, presidente de España recluido en la Moncloa para evitar los abucheos de la calle? A los dos.

 Pedro Castillo dio un golpe de Estado el 8 de diciembre al disolver el Parlamento y anunciar la dictadura del decreto-ley. No sabía que en aquellos momentos el Parlamento estaba votando su destitución por “permanente incapacidad moral”. Dos horas después entraba en la cárcel donde le esperara el expresidente Pedro Alberto Fujimori, aquel temible golpista de derechas.

 Pedro Sánchez aprovechó el puente de la Constitución para asaltar la cúpula del poder judicial. La nueva ley le permitirá nombrar a la mayoría de los magistrados del Tribunal Constitucional, la única institución que, a día de hoy, podía pararle los pies. Lo hizo, eso sí, con la sonrisa en los labios, requisito para que un golpe de estado sea considerado como “desórdenes públicos”. Justificó lo injustificable sacando pecho, algo habitual en él: “Europa aplaudirá nuestra valentía para desbloquear la Constitución española de 1978”.

 La trama de estas dos historietas puede discurrir por varios derroteros. El final sí lo veo claro. Todos los pedros acaban devorados por el lobo que han alimentado con mentiras y traiciones.

La Tribuna de Albacete (12/12/2022)

domingo, 4 de diciembre de 2022

Una Constitución con muchas vidas

 

 Tal día como hoy, hace 44 años, se aprobó la Constitución española de 1978 con la finalidad de asentar los fundamentos de un estado democrático de derecho. En lo político, una monarquía parlamentaria con plena separación de poderes. En lo territorial, estado de las autonomías. En lo socioeconómico unos una economía social de mercado. Durante cuatro largas décadas, la CE ha conseguido estabilizar el poder político, consolidar el progreso económico y pacificar la convivencia social. Lamentablemente no todos aguantan tantos años de bienestar y tranquilidad.  Desde muy pronto hubo intentos de acabar con el orden constitucional. Aunque difieran en las formas, todos ellos han buscado cambiar las instituciones básicas de la CE sin respetar los cauces establecidos por ella misma.

 Febrero de 1981: golpe militar a la antigua usanza pero chapucero. Le falló la adhesión del Rey. Octubre de 2017: golpe con urnas y sonrisas de los partidos políticos que se decían representar a los auténticos catalanes. Le faltó el apoyo internacional que solo vio una pantomima y el de las empresas (huyeron más de doscientas). El art. 155 de la CE actuó como muro de contención.

 Lo que se está cociendo a fuego lento en los últimos cuatro años, es un golpe constitucional bajo. En vez de atreverse a reformar los preceptos que les incomodan, el Gobierno trata de desactivarlos a través de fraudes constitucionales recurrentes. Al paso que vamos, el Gobierno aceptará pronto referendos sobre la independencia de cualquier Comunidad Autónoma. Se dirá que solo son consultivos y acudirán a votar solo los independentistas. El día que consigan la mayoría de los votos, ¿quién osará oponer el estado de derecho al estado democrático? No lo harán, desde luego, los miembros del Tribunal Constitucional nombrados por el gobierno que autorizó el referéndum.

 CE de 1978, ¡es el momento de demostrar tu fortaleza y perspicacia! No permitas que disuelvan tus fundamentos institucionales.

La Tribuna de Albacete (5/12/2022)

domingo, 27 de noviembre de 2022

Lo que el viento se llevó

 

Lo primero que hizo Donald Trump al llegar al poder el 21/1/2017 fue anular la adhesión de B. Obama, sin previa consulta al Congreso, al acuerdo climático de Paris. Lo primero que hizo J. Biden al tomar posesión el 21/1/2021 fue anular todas y cada una de las leyes aprobadas durante la administración Trump. En un mes todo estaba listo para empezar otra oleada legislativa que, posiblemente, no será más duradera que las anteriores.

 El Gobierno de P. Sánchez pasará a los anales de la historia española como el que más ministros ha tenido y el que más propuestas legislativas ha registrado por ministro.  No piensen ustedes que se trataba de temas secundarios. Su importancia era tal que requerían una ley del Parlamento avalada por informes de Consejo de Estado, comités de ética y comisiones de especialistas. Para ahorrarse el bochorno de las críticas, el Gobierno las aprobó por decreto-ley alegando motivos de urgencia. Luego las llevó al Congreso para que las refrendara el mismo día. Un voto de diferencia era suficiente.

 Mi consejo al próximo Gobierno español es que elabore una lista de normas “sospechosas” y las presente al Parlamento para que las anule en un mes. No se trata de hacer tabula rasa de todo. Basta con derogar los decretos leyes que no respondían a la urgencia exigida por la Constitución y se saltaron los informes preceptivos.

 Con esta dinámica, ¿no acabaremos destruyendo el estado democrático de derecho? Así es y para evitarlo hemos de exigir que las instituciones básicas del Estado y los derechos fundamentales de la persona solo puedan ser reguladas mediante una ley orgánica. Y un añadido. La aprobación, modificación o derogación de esas leyes requerirá el 60% del Parlamento.  ¡Urge blindar el Estado democrático de derecho antes de que se lo lleve el viento!

La Tribuna de Albacete (28/11/2022)

lunes, 21 de noviembre de 2022

Frenos y contrapesos

El Estado Democrático de Derecho es la gran aportación de la Edad Moderna. Para que sea efectiva, se requieren unas instituciones que encarnen el poder ejecutivo, legislativo y judicial. No menos necesaria es una Constitución que garanticen la separación de poderes con un sistema de frenos y contrapesos (checks and balances, decía los Padres de la Patria americana.

Entre los enemigos del Estado democrático de Derecho, el más peligroso ha demostrado ser el propio Gobierno. Al lector incrédulo le invitamos a repasar los últimos años de la historia de los Estados Unidos o de España. El Gobierno se ha convertido en una máquina legislativa a través de Decretos-leyes. Su control de las cámaras legislativas y órganos jurisdiccionales (basta un voto de diferencia) les garantiza superar el trámite parlamentario y los posibles recursos de inconstitucionalidad.

 No podemos caer en la trampa ya anunciada por el refranero español. “Mal de mucho, consuelo de tontos”. Aprovechando la cercanía del día de la Constitución, nos atrevemos a sugerir reformas procedimentales que impidan que el estado democrático de derecho sea fagocitado por el poder ejecutivo.

 La primera reforma consistiría en diseñar un sistema estrictamente proporcional y unas elecciones a doble vuelta. ¿Alguien está en contra de que el voto de todos los ciudadanos valga lo mismo? La segunda blindaría la independencia del poder judicial. Que los jueces elijan a sus representantes. La tercera exigiría mayoría cualificada fuerte (no menos del 60%) para la aprobación, derogación y enmienda de las Leyes orgánicas, esto es, las que regulan las instituciones básicas y derechos fundamentales recogidos en la propia Constitución.

 Las reformas nos parecen lógicas y fáciles de implementar. La única condición es que en las próximas elecciones la mayoría constitucionalista consiga 2/3 de los votos.

La Tribuna de Albacete (21/11/2022)

domingo, 13 de noviembre de 2022

Hermes, huida hacia arriba

 

Hoy he soñado con Hermes. En la mitología griega, Hermes es el dios del comercio, protector de aventureros y ladrones, capaz de embaucar a dioses y mortales en su huida hacia el cielo. Su símbolo es el cadúceo: dos serpientes que ascienden por un palo. El máximo poder lo conseguirá quien antes toque la esfera alada que corona el bastón de mando. Esa bola simboliza la plenitud, pero también la vanidad, la presunción y la soberbia. Nadie la ha alcanzado, y de conseguirlo se desintegraría al instante. En este mundo de mortales, la plenitud es una quimera.  

En mi subconsciente veía la serpiente Sánchez (me resisto a creer que sea la del PSOE) y la serpiente Esquerra Republicana, con tantas cabezas como pretendientes al trono. La primera iba una cabeza por delante. No le quedaba más remedio si quería mantener el liderato y demostrar que era él quien mandaba, obsequiaba a los buenos y castigaba a los malos. La segunda también parecía satisfecha. Podía escucharse: “Vale, tú mandas, pero no has de olvidar quién te sostiene”.

 El secreto de la convivencia se basaba en mantener vivo el objetivo final de la independencia y y entretener la espera con favores anuales. Lo primero que la serpiente Sánchez prometió (y concedió) fue un juicio benévolo (sedición en lugar de rebelión). Segundo, un indulto generoso. Tercero, rebajar del delito de sedición a una mera algarada política. Cuarto, autorizar un referéndum consultivo, sin trascendencia política. Quinto, proclamar de la independencia de Cataluña en base a los resultados de aquel referéndum en el que solo participaron los independentistas.

  Me desperté por el estruendo de una multitud que pedía: “Moción de censura YA; estamos hartos de huir hacia arriba”.

La Tribuna de Albacete 14/11/2022