domingo, 9 de mayo de 2021

Carta abierta a I. D. Ayuso

 Excelentísima Señora:

Enhorabuena por su éxito electoral y mis mejores deseos para los próximos cuatro años. No debe ser fácil conseguir los votos que garantizan la investidura. Pero lo verdaderamente difícil es mantener el entusiasmo de los electores para que te vuelvan a dar un voto de confianza en la próxima cita electoral. Para ganar esta confianza sirven de poco la cosmética y las promesas vacías. Lo importante es avanzar paso a paso en la dirección adecuada.

Los mensajes que usted ha transmitido en las últimas elecciones apuntan bien. La libertad y el empleo forman parte de los grandes valores por los que merece la pena luchar.  Además, ayudan a ganar elecciones, si bien se explican. Advertiré, para que nadie se lleve a engaño, que los políticos no crean libertades ni empleos, simplemente facilitan las condiciones adecuadas.

Libertad con mayúsculas. No deje que identifiquen su libertad con la capacidad de fijar la hora del cierre de establecimientos o el toque de queda. Insista en la libertad educativa. Ya conoce el interés de ciertos partidos por controlar la enseñanza y meter a nuestros hijos por la embudología de género. Frente a estos embudólogos enarbole el artículo 27 de la Constitución Española (CE) donde se enuncia: (1) La obligación de los poderes públicos de garantizar el derecho universal a la educación; (2) la libertad de las personas físicas y jurídicas para crear centros docentes; (3) la libertad de los padres para escoger el colegio que consideren más acorde para la formación moral de sus hijos.

Recuerde también que la bondad de un sistema socioeconómico se mide por la capacidad de crear empleo, no por el gasto social en un número creciente de desempleados. La propiedad privada y la libertad de empresa (arts. 33 y 38 CE) son los motores del éxito económico y social.

Como despedida le recordaré cuál ha sido la tumba de los políticos que han conseguido mayorías holgadas durante muchos años: la corrupción.

La Tribuna de Albacete (10/05/2021)

lunes, 3 de mayo de 2021

Frivolizar con la política

                  En la primavera del 2021 un alienígena aterrizó en el planeta Tierra con el propósito de recoger información útil para una invasión inminente. Un hacker amateur interceptó el primer mensaje del alienígena.

                “Parece que he aterrizado en el lugar adecuado. Estoy en una de las regiones más ricas del planeta, dentro de un Estado que presume de ser una democracia avanzada. Su progreso en las últimas décadas cabe atribuirlo a una sabia combinación entre la iniciativa privada y la pública. La primera es un motor de la economía y la cultura, la segunda garantiza el orden y la igualdad de oportunidades. La Constitución nacional y el Estatuto regional han blindado un Estado democrático de Derecho que les protege de ataques internos y externos”.

                Dos días después se interceptó el segundo mensaje. “La región se encuentra en campaña electoral. He asistido a algún debate entre los candidatos a presidir la Comunidad y… ¡no he entendido nada! Los candidatos hablan a la vez, se insultan a la vez, y abandonan la tertulia dando un portazo. El ambiente de la calle es todavía más crispado. Más que una campaña electoral, esto parece un festival de amenazas. Las amenazas llegan a través de las ondas, por correo (junto a un par de balas), o a pedrada limpia. ¡Nada que ver con la idea que teníamos de una sociedad civilizada!”

                El tercero y último de los mensajes concluyó con estas palabras. “No vale la pena que gastemos energías planeando la invasión del planeta. Los terrícolas se destruirán a sí mismos si continúan en este proceso de banalización de la política y erosión del Estado democrático de Derecho. Acabarán con lo poco que les queda de civilización si piensan que en política todo vale con tal de conseguir el poder. Si los políticos montan su modus vivendi en promesas imposibles y riegan esos paraísos terrenales con mentiras, amenazas, insultos y calumnias”.

La Tribuna  de Albacete (03/05/2021)

domingo, 25 de abril de 2021

Frivolizar con la muerte

 

                Mi mayor espina del 2020 es que Gobierno aprovechara el caos de la pandemia para colar una ley sobre la eutanasia y el suicidio asistido, saltándose los informes de la Comisión de Bioética y el mínimo debate social. Transmitiré mis temores a través de tres experiencias cercanas.

                La primera me la contó una catequista de la parroquia. Estaba explicando a los niños que San José era el patrono de la buena muerte. “¿De la eutanasia?”, interrumpió un niño de 9 años. La catequista se vio obligada a matizar: “No, yo me refería al “buen morir”; la eutanasia es el “buen matar(se)”

                La segunda experiencia la explica una señora que oyó decir a su madre, enferma terminal. “Hija, no aguanto más; llévame al hospital o donde sea para que acaben conmigo”. Me salió del alma: “Pero mamá, quien está diciendo eso no eres tú; duerme un rato, ya verás como mañana te levantas con otro temple y no piensas esas cosas. El mismo consejo me dabas tú cuando de niña temía a ir al colegio”. Y así fue, la madre murió un par de semanas después, bien sedada y bien acompañada.

                La tercera experiencia se remonta al 2005 cuando empecé a escribir esta columna. En un artículo comenté unas estadísticas sobre el suicidio que, para mi sorpresa, incidía con especial virulencia en los barrios más ricos de los países más ricos. El director me lo devolvió con esta nota: “Lamentamos rechazar este artículo pues los periodistas tenemos un acuerdo tácito de no hablar del suicidio, no sea que demos pistas a algún desaprensivo”.

¿Qué ha pasado desde entonces? ¿Qué pasará a partir de ahora? Mi temor es que tratar con frivolidad el tema de la muerte conduzca a una banalización de la vida y de la dignidad del ser humano. Al lector escéptico le aconsejo leer como se moría en el “Mundo feliz” de Aldous Huxley.

La Tribuna de Albacete (26/04/2021)

domingo, 18 de abril de 2021

Frivolizar con el sexo

  

                La hoja de ruta de la ideología de género se va cumpliendo al pie juntillas. El objetivo primero y fundamental consiste en colonizar el sistema educativo a través de asignaturas obligatorias y recurrentes (desde infantil a la universidad) sobre género y educación afectivo sexual. Estas leyes se apuntalan con panfletos divulgativos donde se recogen las “buenas prácticas”. La semana pasada saltó a la prensa la guía de sexo editada por el ayuntamiento de Getafe. “Rebeldes con género”, es su título. Su contenido queda resumido en frases como estas: “Descubre el sexo a lo grande y vívelo sin límites”. “Apaga la televisión y enciende el clítoris”. “La masturbación mola”. “Niños, adolescentes, jóvenes: animaos a tener relaciones sexuales plenamente satisfactorias e igualitarias”.

                Dos preguntas de unos padres perplejos cuyo único mérito es el de amar a sus hijos y velar por su salud y felicidad. ¿Qué pintamos los padres y madres en todo este tinglado de la educación moral, afectiva y sexual? ¿Quién se responsabiliza de los daños inflingidos sobre la personalidad de nuestros hijos? Estoy pensando, en la pérdida de la capacidad de concentración y el consiguiente fracaso escolar. En la violencia sobre las mujeres cuando el placer sexual se convierte en un fin sagrado y la libertad se identifica con dejar rienda suelta a todo tipo de pasiones. En los embarazos de adolescentes que, tanto si acaban en un parto o en un aborto, dejarán cicatrices permanentes. Y lo más grave, en las secuelas de un cambio de sexo que muchas veces han acabado en el suicidio.

                Una sugerencia de sentido común a nuestros políticos e ingenieros sociales. Por favor, respeten la libertad de los padres, incluida la libertad de elección de centro o la libertad de entrar o salir del aula donde se predican estas ideologías tan nocivas para la salud y la felicidad de nuestros hijos.

En las elecciones madrileñas del 4 de mayo y en las que seguirán durante los próximos años el dilema de los españoles es claro: “Ideología de género por un embudo o libertad de elección”.

La Tribuna de Albacete (19/04/2021)

domingo, 11 de abril de 2021

Remedios virtuales

                 La crisis sanitaria y la crisis económica van de la mano. La primera se cura con vacunas. Que yo sepa nadie se ha atrevido a proponer remedios virtuales, digamos una radiación de optimismo. Por el contrario, cada vez ganan más fuerza los remedios virtuales para superar la crisis económica. Subvenciones financiadas con deuda pública colocada en el banco central a un interés cercano a cero. Las segunda dosis de esta vacuna económica virtual es la quita o quema de la deuda soberana.

                Los efectos de una quita generalizada de deuda dependen de las circunstancias y de su carácter más o menos excepcional. La UE puede permitirse tamañas veleidades pues sus finanzas están saneadas y la buena reputación del BCE le permite sorprender a los mercados. Prueba de esta reputación es que con el paso de los años ha aumentado el número de países que aceptan pagos en euros.

                La capacidad de sorpresa se pierde pronto; recuperarla (recuperar la buena reputación financiera) cuesta décadas. Si las quitas de deuda se practican habitualmente acabarán con el sistema crediticio. Solo quedaría un banco central con la prerrogativa de emitir dinero de obligatoria aceptación. Pero ese dinero (que crece mucho más deprisa que la producción) perderá todo su poder adquisitivo. Estamos hablando de hiperinflación. Si el lector alberga alguna duda, pregunte a algún amigo venezolano.

                Conclusión: la situación económica que deja la pandemia es un caso excepcional que requiere medidas excepcionales: subvenciones directas, créditos a un interés mínimo y prórroga en el vencimiento de la deuda. Estas medidas se han de aplicar con carácter excepcional y orientarse a poner en marcha el sistema productivo. La única vacuna eficaz para la economía y con efectos duraderos es la producción e inversión. El crédito tendrá efectos positivos si, y solo si, consigue animar a las empresas a producir e invertir. Keynes lo dejó bien claro: “Tú puedes llevar al caballo al abrevadero, pero nada te garantiza que beba”.

La Tribuna de Albacete (12/02/2021)