Arrecian las críticas y denuncias al Gobierno por la
gestión de la crisis del Covid-19. En mi
opinión, se trata de un problema menor (por su excepcionalidad) y de escaso recorrido
jurídico. Más me preocupa que los socialistas aprovechen las aguas revueltas
por la pandemia para imponer los programas de ingeniería social que llevan
tiempo en su recámara. Que conviertan el sistema escolar en un ariete de la ideología
de género y confinen a nuestros hijos en un aula de educación afectivo-sexual para
experimentar con ellos desde los 3 a los 17 años.
Así
resume Ángel Arconada, en una entrevista para Educaweb.com, el contenido de la
asignatura de marras. “En Educación Infantil, la percepción del propio cuerpo
como espacio de respeto y de placer… En Educación Primaria, ya todo lo relativo
a la identificación temprana de los síntomas de violencia emocional en los
primeros noviazgos. En Educación Secundaria, todo lo relativo al empoderamiento
de las alumnas sobre el derecho al placer”.
La Tribuna de Albacete (11/05/2020)